Ley de música de Tucumán: mucho ruido, pocas leyes.

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¿Qué pasó con la tan ansiada Ley de Música de Tucumán? ¿Cuál es el panorama actual y futuro de miles de tucumanos vinculados con la actividad musical?

Como es sabido Tucumán es una provincia que presenta una actividad intensa en lo que respecta a espectáculos musicales. Basta con incursionar un poco en la agenda de presentaciones artísticas que cotidianamente se publican en distintos medios para poder dimensionar la diversidad de propuestas existentes.

Es sabido también que en un show musical no entra en escena únicamente el solista, la banda o la orquesta, sino que también participan del espectáculo como piezas fundamentales una diversidad de actores que contribuyen con la realización del mismo, los trabajadores de la música. Productores, sonidistas, publicistas, locadores de instalaciones y toda otra figura que forme parte del proceso de producción son ejemplo de ello.

La imagen del músico, es decir lo que éste representa ya sea como solista o como agrupación musical, es la fachada de toda una industria que se moviliza detrás de él.

La ley de música de Tucumán intentó dar respuesta a la demanda de un sector de la sociedad tucumana que reclamaba regulaciones estatales sobre la actividad con el fin de garantizar los derechos de la comunidad musical. Ello no fue posible.

Los antecedentes

Luego de dos años de definiciones de propuestas realizadas entre representantes de la legislatura provincial junto a referentes artísticos de la música tucumana, principalmente aquellos agrupados en U.M.I.T.A (Unión de Músicos Independientes Tucumanos Autoconvocados), se logró plasmar un proyecto de ley. Tal documento pretendía regular ciertos aspectos de la actividad, a la vez de dotar de derechos a diversos actores del ambiente musical de la provincia.

Renata de Santis y su blues en concierto. La diversidad de propuestas es una constante en la provincia.

El proyecto tomó fuerza de ley al ser aprobado por unanimidad por el Poder Legislativo de Tucumán el pasado 12 de Septiembre de 2019. Así las cosas, la norma promovida por el Legislador José María Canelada quedó instaurada bajo la denominación de “Ley Provincial de la Música”.

Los puntos sobresalientes que establecía la norma:

  • Declaración de la actividad musical local como objeto de promoción y fomento por parte del Estado provincial.
  • Designación como autoridad de aplicación de la norma al Ente Cultural de Tucumán.
  • Creación de un Sistema Registral Permanente de la Música Tucumana.
  • Establecimiento de un Repositorio de la Música Tucumana.
  • Creación de un Consejo Provincial de la Música Tucumana para promover diversas actividades relacionadas con la actividad.
  • Establecimiento de un Fondo de Promoción de la música.
  • Regulación en la participación de artistas locales en espectáculos nacionales e internacionales.

De la euforia al desconcierto

Al momento de la aprobación de la Ley de Música de Tucumán, el recinto legislativo exploto de alegría y sonaron cánticos eufóricos protagonizados por los artistas que se encontraban presentes en apoyo a ello. No era para menos, se había llegado al final de un largo camino que presentó escollos de diversa índole en su transitar.

Nancy Pedro y artistas invitados a pleno folclore.

Pero las voces de cuestionamiento sobre algunos aspectos contemplados en la festejada ley, así como de otros tantos no previstos, se hicieron eco en el ambiente artístico de la provincia a partir de ese momento; situación que siguió manifestándose durante varias jornadas posteriores.

Es más, músicos tucumanos agrupados en otras asociaciones como SADEM (Sindicato Argentino de Músicos), que se oponían al dictado de la ley por considerar que presentaba demasiados defectos, se hicieron presentes en la legislatura provincial el día de la votación pero se les impidió el ingreso a la misma.

En ese contexto, referentes independientes se sumaron a las manifestaciones en contra de la norma sancionada. Con una visión incisiva reclamaban que la misma presentaba demasiados vacíos y grises en cuanto a los derechos de los músicos respecta, así como de desacuerdos respecto a determinados mecanismos e instituciones que el cuerpo legal había creado.

Pablo Martínez, músico independiente integrante del Colectivo de Músicos Tucumanos.

«Al analizar el contenido de la Ley de Música de Tucumán, entre otras cosas, te das con que básicamente es una ley de fomento para la actividad musical, donde se beneficia sustancialmente a los bares y productores en forma directa, y no tanto al músico que, en el mejor de los casos,  termina recibiendo beneficios indirectos derivados de otras actividades», sostuvo el músico independiente Pablo Martínez; agregando también que: «cuando un músico se autogestiona, todos se llevan su parte, pero el artista recibe lo que queda después de haber pagado el alquiler del espacio, el sonido, el flete, etc. etc.»

Sumado al clima creado por la conflictiva ley, a principios de Octubre el Gobernador Juan Manzur vetó la norma por considerarla inconstitucional. ¿Qué pasó realmente?,¿Por qué se llegó a esta instancia después de tantas horas de trabajo conjunto para definir la norma legal? Algunos músicos consideraron que todo el proceso fue una farsa política; y otros tantos que participaron de alguna manera en el proyecto manifestaron haberse sentido usados.

“No hay mal que por bien no venga”, reza el dicho popular.

Así las cosas, los músicos tucumanos quedaron envueltos en un clima de malestar e incertidumbre, situación que los motivo a unificar esfuerzos para redefinir proyectos y aunar criterios en pos de lograr el tan ansiado respaldo legal que garantice sus derechos.

Del desconcierto a la proyección de soluciones

El marco de desconcierto y de intercambio de opiniones reinante entre los músicos tucumanos potenció la interacción entre los referentes de los diversos sectores involucrados; esto generó una cohesión entre los mismos en pos de lograr una solución al conflicto.

En tal contexto, surgió espontáneamente la idea de conformar una asociación ad hoc, dando origen al denominado “Colectivo de Músicos Tucumanos”.

«El Colectivo de Músicos Tucumanos es una asociación sin fines de lucro y alejada de toda cuestión partidaria. En este espacio nos propusimos dejar de lado todas las diferencias que tuvimos anteriormente para trabajar en forma conjunta por el músico», manifestó Mauricio Suarez,  referente de SADEM y administrador del Espacio Cultural «El Malecón», lugar donde se llevan a cabo reuniones semanales para tratar los diversos temas de interés del músico tucumano, como así también, para trabajar sobre un nuevo proyecto de ley.

El ideario del Colectivo de Músicos Tucumanos.

En ese ámbito, Alejandra Soler, Presidente de A.C.A.N.A. (Asociación Civil de Artistas del Norte Argentino), manifestó: «Estamos trabajando también para obtener la Personería Jurídica del Colectivo de Músicos Tucumanos. Hay muchas ideas para ser trabajadas, tenemos que concientizar al músico tucumano a que se involucre y acompañe las gestiones que se promuevan para beneficio de todos».

 

Uno de los aspectos que no contempló la vetada Ley de Música de Tucumán es la cuestión de los músicos callejeros. ¿Cuál es su realidad?

«La cuestión es que no existen normas legales que regulen la actividad, como así tampoco que otorguen derechos al músico callejero. Estuvimos trabajando sobre un proyecto de Ordenanza Municipal para San Miguel de Tucumán que será presentada ante el Consejo Deliberante a la brevedad», manifestó Miriam Chaile, referente de SADEM.

Actividades del Colectivo de Músicos Tucumanos

Todos los miércoles a horas 21:00 en calle Laprida 1169, se llevan a cabo reuniones abiertas y participativas para  aquellas personas interesadas en aportar ideas y proponer planes de trabajo.

«Pretendemos replicar estas reuniones y toda la actividad que de este espacio se proponga hacia las localidades del interior de la provincia», expresó Héctor Brito, músico independiente de la ciudad de Concepción.

Por otro lado, el Colectivo de Músicos Tucumanos esta organizando un festival para el próximo 22 de Noviembre de 2019 a fin de presentarse en sociedad.

Participantes del Colectivo de Músicos Tucumanos en reunión semanal.

«Pretendemos con esto que la comunidad tucumana visibilice a través de expresiones artísticas cuáles son las necesidades del músico local», manifestaron los integrantes del Colectivo que están trabajando para llevar a cabo el evento, entre ellos el músico «Julito Estonia».

Se prevé la participación de músicos de variados géneros como el folclore, rap, cumbia y rock. «El lugar todavía no está definido, pronto lo daremos a conocer», agregaron los organizadores.

 

El camino a seguir

Después de los tropiezos sufridos, de las acciones fallidas y del clima de incertidumbre que vivieron los músicos que se involucraron en el proceso de búsqueda de mejores condiciones para la comunidad musical tucumana, el panorama aparenta ser alentador.

Se está reiniciando el trabajo con una mirada de mayor tolerancia y apertura respecto a las posturas que en algún momento fueron fuente de conflictos. No va a ser fácil, la agenda de temas a tratar es muy amplia, la interacción entre los diversos actores suele presentar asperezas y los intereses personales o sectoriales no siempre se alinean con el interés común.

Si bien existe como norma de referencia y de posible articulación la Ley Nacional de la Música, no hay que olvidarse del rol que le compete al funcionario público como representante y gestor de las demandas sociales.

Los Concejos Deliberantes municipales y el Poder Legislativo Provincial deben tomar cartas en el asunto, escuchando, asesorando y dando respuesta a los reclamos que un sector importante de la comunidad tucumana viene realizando desde hace tiempo.

Como se expresó mas arriba, la dinámica que genera en la industria la figura del músico es muy amplia. Dotar de normas reguladoras para la actividad y garantizar un conjunto de derechos que el músico tucumano hoy no posee es el desafío a afrontar. ¡Larga vida a la música tucumana!