Perpetua para el policía que mató al amigo de su ex

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Las cartas estaban sobre la mesa desde el martes. Marcelo Acosta había confesado el asesinato de Marcos Nazur en la Plaza Alberdi y su relato había dejado entrever que sus defensores iban a intentar atenuar la pena apelando a la “emoción violenta”. Los querellas ya habían anticipado que iban a afilar sus argumentos para pedir prisión perpetua. Tras una larga jornada de alegatos, y hasta cruces entre el público del juicio oral, los acusadores torcieron la balanza y convencieron a los jueces de condenar a prisión perpetua al ex policía federal.

Nazur estaba el 7 de agosto de 2015 en su Ford EcoSport con su amiga Cecilia Figueroa. Acosta, ex pareja de ella, llegó y lo acribilló: le disparó 11 veces. Antes de huir y entregarse, le pegó dos tiros a la mujer. “Hace mucho que no me toca un caso de esta gravedad. Se demostró que fallaron todos los controles. Es el caso más patético, más palpable; se hizo todo para que esto no ocurriera y ocurrió. Ella lo denunció muchas veces”, disparó el fiscal de cámara, Carlos Sale, al comienzo de su alegato.

Luego, buscando desactivar la estrategia de la defensa, agregó: “no tengo dudas de que Acosta quiso matar a su mujer y a Nazur. Para prolongar el sufrimiento de este, después de dispararle en el pecho siguió por el abdomen y las piernas”.

Antes de pedir la prisión perpetua, Sale dejó abierta una veta que uno de los querellantes luego retomó: “si uno no hubiese escuchado todo lo que se dijo antes de que Acosta declarara, quizás le creíamos”, barajó, en relación con el nivel de preparación intelectual del ex efectivo. El defensor de la familia Figueroa, Gustavo Carlino, fue más allá: “es frío, manipulador e inteligente”, repitió una y otra vez, a su turno.

Luego, Carlino tomó otro hilo que dejó el fiscal. Sale había señalado que no entendía cómo Acosta seguía portando un arma reglamentaria. Carlino directamente fue al choque: “la Policía Federal y el Ministerio del Interior fueron cómplices de este hombre que tengo en frente. Fallaron todas las instituciones.”.

Antes de pedir la pena, también perpetua, el querellante habló de los celos del acusado: “si este hombre iba a mi estudio, me pegaba 11 balazos a mí también, porque iba a creer que yo tenía una relación con Cecilia. U lo mismo hubiese pensado de cada hombre que hay en esta sala”. Para desbaratar la teoría de la emoción violenta, dijo que el crimen fue una emboscada.

Pese a la excelente relación de Carlino con el otro querellante, Álvaro Zelarayán -representante de los parientes del asesinado-, las familias de ambas víctimas no podían ni siquiera cruzarse miradas. Los parientes de Figueroa compartían la fila de bancos con los allegados al acusado para no estar en el mismo lugar que la familia de Nazur. Incluso, hubo gritos en los pasillos. Es que los Nazur sostienen que Figueroa tiene una cuota de culpa. Por estas situaciones, la jueza María Elisa Molina amenazó dos veces con desalojar la sala y aprehenderlos.

Los defensores cumplieron con lo que se esperaba de ellos. “Actuó conmocionado, sin el pleno dominio de sus acciones. Su capacidad deliberativa estaba anulada casi al mínimo; por eso no la mató a ella. La causa fue haber visto a su esposa besándose con otro”, barajó Salvador Rotondo. Figueroa negó tal situación rotundamente.

“Fue una relación tortuosa, enfermiza; la pareja se había ido de vacaciones dos meses antes del hecho. Él no quiso matarla; tenía 500.000 formas de hacerlo y no lo hizo”, adujo el codefensor, Francisco Torres. Ambos pidieron la pena mínima.

Molina prometió dos horas de deliberación y cumplió puntual. A las 18, se presentó con los jueces Gustavo Romagnoli y Alfonso Zóttoli, luego de que decidieran por unanimidad condenarlo a prisión perpetua y extender su prisión preventiva. Avisados de que no podían hacer gestos, todos callaron. Acosta, como en toda la audiencia, se mantuvo inexpresivo. Al salir, una familiar de Acosta le espetó a Figueroa “¿ya estás contenta?”. “No tenés idea”, le respondió la ex esposa del acusado.

«El dolor no se irá con nada», dijo el hermano de la víctima

“Este hombre dejó a dos angelitos sin papá. El dolor de su muerte no se irá con nada, pero estamos conformes con el fallo de la Justicia. Además es un tipo peligroso y macabro, no podía estar suelto”, explicó Marcelo Nazur, luego de que Marcelo Acosta, el asesino de su hermano Marcos, recibiera la pena de prisión perpetua.

“Fue muy duro todo este tiempo para nosotros, porque mi hermano no tenía nada que ver con esto. Y sinceramente, lo único que nos borraría el dolor es que él volviera a estar con nosotros, pero eso no es posible”, lamentó.

En cuanto a la otra parte querellante, se retiró sin hacer declaraciones. Cecilia Figueroa, ex esposa de Acosta y baleada durante el crimen de Nazur, le dijo a su abogado que no se sentía en condiciones de hablar con nadie y se retiró a paso rápido, abrazando a una de las hijas que tuvo con el condenado.

“No estamos contentos porque se perdió una vida, y hay una familia destruida, pero estamos conformes con el fallo de la Justicia”, afirmó el abogado de los Nazur, Álvaro Zelarayán. Durante sus alegatos, el querellante fue el único en advertir un detalle: “Acosta nunca pudo haber ido por la calle Santiago del Estero desde la avenida Mitre hasta la Plaza Alberdi, porque es contramano. Y jamás pudo haber visto a Nazur y Figueroa besándose, cosa que no ocurrió, porque los vidrios eran polarizados y él, según su relato, dobló en Corrientes y José Colombres, por lo que lo hizo pegado a la plaza y lejos de la EcoSport de la víctima”.

De parte de la otra querella, también dijeron que estaban conformes con el fallo, “pese a que hoy hay un esposo, un padre, un hijo y un hermano que no está. Espero que esto sirva de ejemplo para todo el sistema judicial. No nos olvidamos que había más de 20 denuncias por violencia de género por parte de Figueroa y no se hizo nada. Que sea un punto de inflexión, que no le dé un papel a la víctima que solamente diga que hay una orden de restricción”, planteó el abogado Gustavo Carlino.

“No fue sorpresa”

Tras el fallo, el defensor Salvador Rotondo le dijo a LA GACETA que la condena no los tomó desprevenidos. “No fue una sorpresa, Acosta ya había sido condenado por la sociedad. Está más que claro que fue un hecho donde hubo una emoción violenta. Este muchacho sufrió mucho también, no merecía esto”, opinó.

Luego, explicó que apenas se lea el fallo íntegro -será dentro de dos semanas-, presentarán un recurso ante la Cámara de Casación para que se revise el fallo. “Con el codefensor creemos que tenemos los argumentos suficientes para poder revertir esta condena”, adelantó. Según se estima, alegarán nuevamente que el acusado perdió los estribos “al ver a su esposa besándose con otro hombre”.

Fuente : http://www.lagaceta.com.ar/nota/739519/actualidad/perpetua-para-policia-mato-al-amigo-ex.html