Santa Lucía, una comuna reciclada.

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El tratamiento de los residuos urbanos puede llegar a ser un problema o una fuente importante para generar recursos. La comuna de Santa Lucía experimentó esta segunda opción.

Como es sabido el tratamiento de la basura en nuestra provincia es una problemática de larga data, y es una cuestión que se replica también en muchas localidades a lo largo y ancho de nuestro país así como en otras partes del mundo.

Con tan sólo circular por las distintas ciudades de Tucumán vemos que la idiosincrasia de la sociedad se manifiesta todavía con un alto grado de desapego al cuidado del medio ambiente, tanto al rural como al urbano.

Los residuos sólidos urbanos (RSU), “aquellos materiales orgánicos e inorgánicos que son desechados como subproductos de los procesos de consumo y del desarrollo de las actividades humanas”, según lo define la ley provincial n° 8177 en su artículo 2, al no ser tratados adecuadamente ocasionan, entre otras cuestiones, enormes pérdidas económicas, devalúan la calidad del paisaje y deterioran el medioambiente y la salud de las personas.

Si bien el cuidado del medioambiente y el reciclado de la basura es una tendencia que crece día a día en la consciencia ciudadana, la generación de basureros clandestinos por la acción de individuos que arrojan sus desechos en cualquier lado sigue siendo una constante del paisaje tucumano.

En todos los niveles estatales existen normas que regulan la cuestión ambiental y específicamente lo referente a los RSU, pero su aplicación es muy dispar en los distintos niveles gubernamentales.

La tendencia de las prácticas amigables al cuidado del medioambiente va ganando terreno paulatinamente y en algunos casos, específicamente lo referente al tratamiento de los RSU, se incorporó en la agenda política de algunas localidades. Ejemplo de ello en Tucumán son los programas de reciclaje de residuos implementados por los municipios de Tafí Viejo y Yerba Buena. A esa tendencia se sumó la Comuna de Santa Lucía.

El caso de Santa Lucía

Situada a 50 km al sur de la capital tucumana sobre la ruta 307 que va hacia los valles calchaquíes, la Comuna Rural de Santa Lucía es una localidad que actualmente cuenta con alrededor de 7.000 habitantes (5.700 según el censo poblacional de 2010).

Como en toda comunidad la cuestión de los RSU, cuando no son contemplados como una fuente generadora de recursos y tampoco se les da un tratamiento adecuado, terminan constituyéndose en un problema difícil de erradicar. Esta idea es la que adoptó en su agenda política el actual Delegado Comunal, Roberto Barrera, quien implementó un programa de reciclado de RSU para financiar obras públicas.

Roberto Barrera – Delegado Comunal de Santa Lucía.

En diálogo con Tucumán Actualidad el Delegado contó su experiencia:

“Al hacerme cargo de la gestión comunal de Santa Lucía, entendí que el tema de la basura debía ser considerado como una herramienta de doble función, por un lado lo referente al cuidado del medioambiente y de la salud poblacional, pero también como un mecanismo para generar recursos económicos para ser destinados a la obra pública”.

Con esa idea en mente, Barrera efectivizó convenios con comunas vecinas a los fines de aportarles una solución respecto al vaciadero de sus residuos, pero también como instrumento de obtención de materia prima para reciclar.

“Hicimos un acuerdo con las comunas de Villa Quinteros, Acheral y Maldonado, ellas desechan sus residuos en nuestro vaciadero a cambio de combustible que es utilizado para el funcionamiento de nuestra flota vehicular, es decir, obtenemos por esa vía parte del combustible que necesitamos para las labores diarias que implican el uso de maquinaria y vehículos, lo que representa un ahorro importante para la comuna. Por otro lado, con mano de obra propia, realizamos la separación y clasificación de los residuos que con posterioridad son vendidos a distintos usuarios, con lo que obtenemos también por ese medio recursos que después volcamos en obras públicas, como ser la pavimentación de calles”.

Una vez realizada la separación y acopio del material a reciclar, queda disponible para ser comercializado.

“Actualmente el mayor comprador es la planta de reciclado de Tafí Viejo, que principalmente demanda la provisión de material plástico. También vendemos las botellas de vidrio a distintas embotelladoras y productores artesanales de cervezas y dulces, por ejemplo”.

En lo que respecta a la adhesión de la población a las prácticas de reciclado de residuos, el delegado implementó un programa denominado “Eco Canje” con el cual promueve la separación de RSU directamente en cada domicilio de la localidad.

“Con el programa Eco Canje logramos que los vecinos nos acerquen sus residuos ya separados, a cambio de ello les otorgamos un cupón numerado con el que pueden participar de un sorteo periódico de un bolsón con mercadería. También estamos trabajando a través de las redes sociales implementando campañas de concientización para mantener todos los espacios libres de basura”, concluyó.